Gestión de riesgo operacional




     Con el transcurrir del tiempo se ha evolucionado en materia de gestión de riesgos, se ha producido en cierta manera una especialización en la organizaciones, que ha permitido identificar los riesgos, clasificarlos y desarrollar para ellos unas metodologías para su gestión a fin de mitigar el impacto de las pérdidas que podrían ocasionarse en ellas.
De una forma general, se presentan algunas estrategias que podrían ser utilizadas una vez que las organizaciones haya identificados los riesgos y que permitan apoyar en la consecución de mejorares los resultados del negocio. A saber:
1.      Evitar el riesgo
2.      Reducir el riesgo.
3.      Transferir el riesgo
4.      Convivir con el riesgo
El riesgo operacional nace de la posibilidad que una organización incurra en pérdidas inesperadas, como consecuencia de sistemas de control de gestión incorrectos, problemas operativos, incumplimiento de controles internos, fraudes, problemas imprevistos o bien acontecimientos externos que no permiten asegurar la integridad, efectividad y eficiencia de las operaciones, y este incluye el riesgo legal y excluye el riesgo estratégico y de reputación.
Existen numerosas definiciones que se han dado al concepto de riesgo operativo, pero entre ellas, se destaca a continuación la emitida por el Comité de Basilea , la cual señala que: “El riesgo operativo es el que proviene de fallas de información en los sistemas o en los controles internos que pueden provocar una pérdida inesperada. Este riesgo se asocia con errores humanos, fallas en los procesos e inadecuados sistemas y controles”
Existen diversas clases del riesgo operacional, según las posibles amenazas. Entre ellos se distinguen
  • Recursos humanos: la empresa puede obtener pérdidas originadas por desconocimiento, negligencia, error humano, fraude, robo, ambiente laboral desfavorable, entre otras situaciones, razón por la cual esto es considerado un factor de riesgo operacional.
  • Procesos internos: Posibilidad  de que se generen pérdidas por un diseño inadecuado  de los procesos internos, ya que el mismo dejo la posibilidad de errores o fallas. Asimismo, por el establecimiento de políticas inadecuadas que disminuyan el desarrollo operativo o imposibiliten ofrecer un producto o servicio de calidad.
  • Tecnología de información: son aquellas pérdidas derivadas del uso inadecuado de los sistemas informáticos esenciales en los procesos de la empresa. Entre los más recurrentes se encuentran: la confidencialidad, integridad, disponibilidad y oportunidad de la información.
  • Eventos externos: Pérdidas procedentes de eventos ajenos al control de la empresa y que pueden alterar el desarrollo de su actividad. En esta categoría se ubican desastres naturales, actos delictivos, fallas de los servicios, entre otros.
Si quieres saber cómo se miden, está atento a nuestras próximas publicaciones

El acuerdo Basilea II, aprobado en 2004, aunque en España no se llegó a aplicar hasta el 2008. Desarrollaba de manera más extensa el cálculo de los activos ponderados por riesgo y permitía que las entidades bancarias aplicaran calificaciones de riesgo basadas en sus modelos internos, siempre que estuviesen previamente aprobadas por el supervisor. Este acuerdo incorporaba, por lo tanto, nuevas tendencias en la medición y el seguimiento de las distintas clases de riesgo. Se hizo énfasis en metodologías internas, revisión de la supervisión y disciplina de mercado.

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